Guía
Skincare para dummies: lo que de verdad hace falta
Si solo vas a leer un párrafo: lávate la cara, hidrátala, ponte protector solar. Todo lo demás es opcional y depende de lo que quieras conseguir — no de lo que te vendan.
Lo imprescindible
Sin esto no hay rutina, hay ritual
Limpiador
Mañana y noche. Por la mañana basta un paso rápido; el de la noche es el que importa, porque retira el protector solar y el sebo del día. El error más repetido es limpiar con algo que deja la piel tirante: si notas la cara chirriando después de lavarte, el limpiador te está agrediendo, no limpiando.
Hidratante
Todos los días, tengas la piel que tengas. «Tengo la piel grasa, no necesito crema» es el mito más caro del sector: tener grasa no es estar hidratado: grasa y agua son cosas distintas, y una piel grasa también puede tirar y descamarse. No hace falta gastar en la versión cara: una fórmula sencilla con glicerina o ácido hialurónico y poco más cumple igual que una de 40 €.
Protector solar
El paso con la evidencia más sólida contra el envejecimiento de la piel. Todos los días, llueva o no: la radiación UVA atraviesa nubes y cristales. Si solo vas a incorporar un paso nuevo a tu vida, que sea este.
Lo opcional
Depende de lo que busques
Un activo de tratamiento (retinoide, vitamina C, niacinamida…)
Esto es lo que realmente cambia algo (arrugas, manchas, textura) frente a simplemente mantener. Se empieza con uno, no con cuatro a la vez, y con paciencia: las mejoras se ven en semanas, no en días.
Exfoliante
No es un paso diario ni semanal por obligación. Si tu piel no pide textura irregular ni poros obstruidos, no lo necesitas. Exfoliar por rutina cuando no hace falta es la manera más rápida de irritarte la cara.
Contorno de ojos
El paso más sobrevendido del sector. La piel del párpado no necesita una fórmula distinta salvo que busques algo concreto (cafeína para bolsas, por ejemplo): en la mayoría de los casos, lo que ya usas en el resto de la cara sirve igual, con cuidado de no arrastrar al aplicar.
Mascarillas, sérums apilados, kits de diez pasos, y cualquier cosa que prometa «analizar tu piel» con la cámara del móvil. Eso no es cuidado, es venta.
Cómo llegamos a estas conclusiones está explicado en Cómo analizamos los productos.